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San Agustín distingue entre la libertad y el libre albedrío.

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VICENTE DEL PRADO RUZA

on 20 November 2013

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Transcript of San Agustín distingue entre la libertad y el libre albedrío.

San Agustín distingue entre la libertad y el libre albedrío. El libre albedrío es la capacidad que tiene el ser humano de obrar voluntariamente, de tomar decisiones, de orientar su vida y sus acciones. Como consecuencia del pecado original, el libre albedrío está orientado hacia el mal y no puede dejar de pecar. La libertad, en cambio, es la capacidad de hacer un uso correcto del libre albedrío y elegir el bien, aunque esto es algo que no está en las manos del hombre: es preciso el auxilio de la gracia divina: ese don especial y gratuito de Dios que ayuda al hombre a salvar la distancia infinita que le separa de Él y lo conduce a respetar la Ley eterna, de modo que pueda alcanzar el descanso espiritual, la paz. Pero la gracia no suprime el libre albedrío, sino que coopera con él para que pueda convertirse en libertad. (De no existir en el hombre la posibilidad de elección —libre albedrío—, Dios no podría pedirle cuentas de sus actos en el juicio final).
Agustín critica de este modo el pelagianismo, herejía que defendía que el pecado original no afectaba a los descendientes de Adán y el hombre nacía libre de pecado. Por tanto, el hombre puede hacer el bien sin necesidad del auxilio de la gracia, con lo que el hecho de la redención resulta superfluo, lo mismo que la Pasión de Cristo.

El alma es creada por Dios, algo que admite frente a la preexistencia platónica, sin embargo, no está muy claro si las creó en el momento en que lo hizo con la de Adán (traducianismo: el alma es “transmitida” por los padres al igual que el cuerpo, presenta una facilidad a la hora de explicar la transmisión del pecado original), o si las crea a cada alma individual separadamente (creacionismo.- el alma es creada por Dios en el momento en el que surge un nuevo cuerpo, en el instante de formación del cigoto. Presenta la dificultad en explicar el dogma del pecado original). Parece que se inclinó más por la primera doctrina (traducianismo) por razones teológicas, por su facilidad a la hora de explicar la transmisión del pecado original, aunque pueda tener dificultades al explicar el carácter inmaterial y espiritual del alma.
S. Agustín rechaza las tres almas platónicas: en el hombre sólo hay un alma. Distingue dos aspectos del alma: la razón inferior y la razón superior. La razón inferior tiene como objeto la ciencia, es decir, el conocimiento de las realidades mutables y sensibles, el conocimiento de nuestro entrono físico. La razón superior tiene como objeto la sabiduría, el conocimiento de lo inteligible, de las verdades inmutables, es donde se da la iluminación.

La demostración de la existencia de Dios. Para San Agustín, la existencia de Dios es algo evidente y si expone argumentos que la demuestran, es para mostrar cómo todo lo que existe —la creación— tiende hacia Dios.

● La prueba «noológica». Las verdades eternas e inmutables que descubre el hombre en su interior y que no ha podido producir él mismo, pues es finito y mudable, revelan la existencia de una realidad trascendente y absoluta que me remite a Dios.
● La prueba «psicológica». La búsqueda de la intimidad le conduce a encontrar a Dios en lo más profundo de su ser: «Tú estabas dentro de mí, cuando yo estaba fuera y te buscaba fuera de mí».
● La prueba teleológica. El orden que se da en el cosmos exige una causa primera y eficiente.
● Las prueba del consentimiento universal: la práctica totalidad de los seres humanos coincide en reconocer la existencia de un Ser superior al mundo.

ÉTICA

La de san Agustín es una ética eudemonista: el ser humano busca la felicidad, aunque no puede encontrarla dentro de sí mismo, sino que debe autotrascenderse hasta llegar a Dios, no sólo en el ámbito del conocimiento, como ya se ha expuesto, sino también en el del querer o la voluntad. Dios, realidad que no cambia, es el/lo único que puede garantizarle al ser humano la felicidad plena o bienaventuranza (beatitud). La voluntad impulsa al alma mediante el amor hacia Dios y el prójimo, no obstante es libre para elegir el bien o el mal (es más, la naturaleza corrompida por el pecado mueve al ser humano hacia el mal, mientras que la fuerza de gracia lo empuja hacia el bien, aunque ni una ni otra lo «determinan», pues el ser humano es libre).

ANTROPOLOGÍA

La cumbre de la creación material es el hombre, que consta de un cuerpo y de un alma inmortal, eso no significa que alma y cuerpo sean dos principios opuestos, tal como pensaban Platón y posteriormente Descartes, ambos constituyen la unidad que es el hombre: alma de su cuerpo y cuerpo de su alma, sin que existan por separado sino en una unión natural. S. Agustín considera el alma como una sustancia por derecho propio e incluso define al hombre como “un alma racional que se sirve de un cuerpo mortal y terreno”, de ahí que el alma utilice al cuerpo como un instrumento no como una cárcel en la que ha sido encerrado por un castigo divino. El alma participa de la Vida, recibiendo su ser y esencia de un Principio que no admite contrario alguno, y que, como el ser que el alma recibe de ese Principio es precisamente la vida, el alma no puede morir. Es precisamente su inmortalidad lo que le hace ser “imagen de Dios” (imago Dei), pudiendo encontrar a Dios como en un espejo, en la intimidad de su alma. Distingue entre el alma de los animales, que no posee la facultad de razonar y conocer, pero sí la de sentir, y el alma humana.

San Agustín
(354-430) representa la culminación de esta actitud y es la figura más sobresaliente. Para el autor de
"Las confesiones"
y
"La ciudad de Dios"
la razón servirá para iluminar las verdades de la fe (y así comenzará la teología); mientras que la fe, a su vez, servirá de guía a la razón. Por eso su fórmula se resume en la frase intellige ut credas; crede ut intelligas (entiende para creer; cree para entender).
San Agustín
(354-430) es considerado como el
último pensador antiguo
y no como un medieval. Sin embargo, como se trata de un
filósofo cristiano
, desde el punto de vista filosófico, el período medieval deberá incluir también los primeros años de la Iglesia. 
Por esta razón es importante que nos acerquemos brevemente a las creencias fundamentales del cristianismo y su implicación en los problemas filosóficos.
TEORÍA DE LA ILUMINACIÓN

¿Cómo se alcanza el conocimiento de las ideas?

El conocimiento racional, en su actividad superior, es llamado por San Agustín sabiduría; es el auténtico conocimiento filosófico: el conocimiento de las verdades universales y necesarias, las ideas, siguiendo a Platón.

El conocimiento racional, en su actividad inferior, se dirige al conocimiento de lo que hay de universal y necesario en la realidad temporal, y es el tipo de conocimiento que podemos llamar ciencia (como los conocimientos matemáticos).

El conocimiento sensible es el grado más bajo de conocimiento y, aunque realizado por el alma, los sentidos son sus instrumentos; este tipo de conocimiento sólo genera en mí opinión, doxa, tipo de conocimiento sometido a modificación, dado que versa sobre lo mudable.

Distinguirá San Agustín varios tipos de conocimiento:

En cuanto a sus obras las primeras que conservamos son del retiro de Casicciaco: Contra Academicos, De beata vita, De ordine, Soliloquios. Poco después escribió
De libero arbitrio
, De magistro. Durante toda su vida mantuvo una gran actividad literaria plasmada en sermones, comentarios, cartas, escritos apologéticos. Siendo obispo de Hipona escribió
Las Confesiones
,
Sobre la Trinidad
y
La ciudad de Dios
y La doctrina cristiana.
Desde estos presupuestos toda la
filosofía medieval
tuvo como
problema fundamental
la
relación entre razón y fe
. La fe, gran legado de la tradición judía, fue un estímulo para que la razón plantease de modo distinto los problemas que surgieron de la tradición griega.
3. Nueva visión antropológica:

La antropología que caracteriza al mundo griego es la del
determinismo moral
, psíquico y físico. La nueva antropología cristiana implica una nueva visión del
hombre como persona
, con vocación y destino singulares, encomendados a su responsabilidad personal.
2. Nueva visión del mundo realmente histórica:
Si el mundo tuvo un principio es natural concebir un final, de lo cual surge un nueva visión de la historia. De una historia presidida por la
idea cíclica
de eternidad (idea explotada posteriormente por Nietzsche) aparece la visión de una historia irreversible con un final y un principio tanto del mundo como del hombre. La vida histórica aparece encaminada hacia una conflagración o consumación universal de los tiempos.
Este nuevo planteamiento es comprensible porque se parte de una
cosmovisión creacionista
en la que el mundo es
creación ex nihilo
, fruto de un acto libre y amoroso de Dios, ser trascendente al mundo. Lo que significa que el mundo podía no haber sido, planteamiento imposible desde el punto de vista griego.
1. Nuevo planteamiento metafísico:

Si la pregunta fundamental de la metafísica griega es la pregunta por la
esencia
("¿qué hace que una cosa sea esa cosa y no otra?" o "¿por qué una sustancia es lo que es?"), el cristianismo añade la pregunta más radical por la
existencia
("¿qué hace que una cosa sea?").

Presupuestos de la filosofía cristiana:
SAN AMBROSIO

4. En el año 386 se retira a Casicciaco, una villa cercana a Milán, para prepararse para recibir el bautismo. En el año 387 se convierte al cristianismo, regresa a Roma y de ahí a África, estableciéndose primero en Tagaste y luego en Hipona. Fundó algunos monasterios en esas dos ciudades y murió siendo obispo de la última el 28 de agosto de 430.
3. Rompe con la secta en el año 383 (a los 29 años) para caer en el
escepticismo
. Es un escepticismo moderado porque dice que nunca dudó de las verdades matemáticas ni de la realidad de lo sensible ni de la existencia de Dios. En ese año, se traslada a Roma y un año más tarde obtiene la cátedra de retórica en Milán. En esa ciudad contactó con
San Ambrosio
quien le ilumina en las Sagradas Escrituras. También conoce las Enéadas de Plotino (
neoplatonismo
) el cual le hace ver la unidad frente al dualismo maniqueo y la
supremacía de lo suprasensible
sobre lo sensible para superar el materialismo. Además va haciendo una síntesis entre la Escritura y la filosofía.
San Agustín de Hipona

También de que tenemos experiencias (sean estas falsas o no) y de nuestra propia existencia: “si no existes, no puedes engañarte en nada”: si enim fallor, sum (si me engaño, existo)

Podemos estar seguros de las verdades lógicas y matemáticas
(p. e. el principio de no contradicción).

Contra el escepticismo
¿De qué verdades podemos estar seguros?

DIOS: FUENTE DE VERDAD (EPISTEMOLOGÍA)

1. A los 16 años comienza a estudiar retórica en
Cartago
. Es una época de dispersión total. Como él mismo nos dice, llegó a “amarse a sí mismo hasta despreciar a Dios”.
2. A los 19 años lee el
Hortensius de Cicerón
donde se plantea el problema de la felicidad. Cicerón viene a decir que la felicidad no está en el goce de los sentidos, sino en el deleite de la verdad. La lectura impresionó a Agustín para quien la verdad será, a partir de ese momento, el problema fundamental de su vida. Se hace
maniqueo
, donde cree encontrar el origen del mal (en el Mal Absoluto).
Nace en Tagaste (Argelia) en el año 354. Su padre era funcionario pagano. Su madre, santa Mónica, cristiana. Murió en Hipona en el año 430 antes de que los vándalos entraran en la ciudad. En su evolución podemos distinguir varias etapas:

VIDA Y OBRAS

Positiva.
La representan los
apologetas
. Va creciendo la idea de que la fe puede aprovecharse de la filosofía. Esta actitud, por otra parte, resume el papel de la filosofía en el mundo cristiano:
"Philosophia ancilla theologiae"
(la filosofía es la sierva de la teología).
Negativa, de rechazo
. El cristianismo se proclama a sí mismo como la verdad tanto teórica como práctica. La filosofía es sólo aspiración a la verdad. El cristianismo empieza rechazando la filosofía como falsa verdad.
LA PATRÍSTICA
agrupa a los escritores de los primeros siglos de la Iglesia que tratan de anunciar o
defender su fe
. La filosofía no es su objetivo primario, sino la catequesis o apología de la fe. Hay que pensar que la filosofía es mirada en un primer momento con recelo desde el cristianismo primitivo. Se podría hablar de dos
actitudes del cristianismo frente a la filosofía
(en orden cronológico).
La filosofía cristiana: la patrística
MÉTODO

Creer para entender y entender para creer

“INTELLIGE UT CREDAS; CREDE UT INTELLIGAS”

La filosofía de San Agustín es filosofía cristiana. Por lo tanto, la filosofía está al servicio de la fe porque la Verdad es Cristo.
El objetivo de la verdad es la felicidad: solamente el sabio puede ser feliz y la sabiduría requiere el conocimiento de la verdad. Por lo tanto, el objetivo es la llamada verdad beatífica, aquella que nos hace felices y que se encuentra en Cristo.
OBJETIVO DE LA FILOSOFÍA AGUSTINIANA
La Historia entiende por
Edad Media
el periodo comprendido entre la
caída del imperio romano de Occidente
(476) y la
caída de Constantinopla
(1453) o el
descubrimiento de América
(1492).
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