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La restauración de la republica y el Porfiriato

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by Lisset Espinoza on 10 February 2014

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Transcript of La restauración de la republica y el Porfiriato

Por fin llegó el triunfo del grupo liberal para determinar un gobierno republicano bajo la guía del federalismo la cual se establece en 1867, a partir de entonces México empezó con rumbo político bien definido. Ello no se hubiese dado sin la ayuda de Estados Unidos de América y los acuerdos determinados para otorgar ese apoyo. Sin embargo, esa estabilidad política no duró mucho, al poco tiempo de celebrarse las elecciones empezaron las rivalidades; es cuando empieza a figurar Porfirio Díaz, pues empezaba a ver con malos ojos el poder que detentaba Benito Juárez, es así como empieza otro periodo conocido como Porfiriato, en el que se siguió por la línea liberal en el ámbito económico, pero en el político, se implementó un fuerte e indestructible centralismo que duró más de 30 años.
Los gobiernos liberales y su proyecto nacional. La paz porfiriana y la centralización del poder.
La restauración de la republica y el Porfiriato
Primero Juárez, y luego Lerdo de Tejada, fueron los restauradores del gobierno republicano en la capital que COMONFORT había perdido con su indecisión desde aquel enero de 1858, y que Juárez, en 1862, debiera abandonar amenazado por el ejercito franco-mexicano. En 1867 parecía que, ya sin tropiezos, el liberalismo mexicano sería una realidad, al menos en lo que se refiere a la forma republicana de gobierno. Durante el gobierno de Benito Juàrez se promulgaron las leyes de reforma que separaban al estado de la iglesia.
Lerdo de tejada conservó el gabinete que Juárez había formado en 1871 y en cuya creación había intervenido. Por lo tanto, el nuevo presidente ejerció un fuerte predominio sobre los ministros, tanto por su influencia política-superior a la de ellos- como por los rasgos propios de su personalidad arrogante y presuntuosa. Al igual que su antecesor, Lerdo de Tejada se preocupó por pacificar al país, y con tal propósito, recién comenzó su gobierno, publicó un decreto por el cual concedía la amnistía a las personas que se habían sublevado en contra del gobierno; otorgaba la libertad a los presos por delitos políticos y el perdón a aquellos que se entregaban a las autoridades dentro de los quince días posteriores a la promulgación de la ley de amnistía. En general, ésta medida fue considerada prudente y tuvo efectos positivos. Muchos de los sublevados contra el gobierno de Juárez, que se oponían también a la de Lerdo, aceptaron la amnistía; incluso Porfirio Díaz, el mas fuerte opositor, se retiró a su Hacienda en Veracruz después de efectuar una conciliadora visita al presidente. La ley de Amnistía había logrado pacificar a los militares insurrectos, pero sólo por el momento. Las ambiciones de poder que surgieron en algunos militares después de la derrota de Maximiliano, se mantenían latentes en espera de una nueva oportunidad.
Después de medio siglo de golpes de estado e invasiones extranjeras, la ascendente burguesía exigía un gobierno fuerte que garantizara la propiedad, impulsara el desarrollo económico y ofreciera orden y paz para la gente.
Sebastián lerdo de tejada asume la presidencia después de Benito Juárez, siendo en ese entonces presidente de la suprema corte de justicia, cuando en 1876 busca reelegirse Porfirio Díaz se rebela tomando el poder.
En un principio Porfirio Díaz buscaba la no reelección sin embargo durante su gobierno se reeligió varias veces gobernando durante más de 30 años periodo durante el cual se vivió una paz basada en la fuerza militar, el servilismo y en el goce de beneficios económicos de una minoría que aceptaba autoritarismo presidencial antes de una democracia común.
El pueblo mexicano estaba cansado del desorden y la guerra y Díaz se propuso imponer la paz a cualquier costo, se dedicó a mejorar el funcionamiento del gobierno bajo el lema “poca política y mucha administración”, consiguiendo mantener el orden mediante la fuerza pública, aumento el trabajo mejorando la economía de México y dando buenas ganancias a los empresarios.
Sin embargo en los últimos años del porfiriato se vivió un clima de represión.
LA PROSPERIDAD PORFIRIANA DURANTE LA PAZ
La paz porfiriana dependió del acelerado desarrollo económico de México, la estabilidad lograda en el gobierno se transformó en un estímulo para la economía y desarrollo del país. Se multiplicaron caminos, puentes, edificios y escuelas.
México pudo responder a la creciente demanda europea y norteamericana de materias primas, el oro y la plata se vieron complementados por el cobre, el plomo y el zinc, así como por productos agrícolas como el café, azúcar, henequén, caucho y frutas tropicales.
Se realizaron obras importantes en varios puertos y se tendieron 20,000 km de vías férreas.
En Oaxaca el jefe político de Tuxtepec ayudado de otros jefes militares se pronuncian en contra del gobierno del estado y desconocen a Lerdo de Tejada como presidente.
Díaz por su parte realiza el Plan de Tuxtepec en el que se sita la no reelección, luego cruza la frontera y en Palo Blanco Tamaulipas publica un manifiesto donde hace algunas reformas al Plan de Tuxtepec, en este manifiesto admite como leyes la Constitución de 1857 y las Leyes de Reforma, además se suprime el Senado, se proclama la no reelección y se desconoce el gobierno de Lerdo de Tejada.
Luego se llevan a cabo las elecciones, y Lerdo recurre al fraude, por lo que el presidente de la Suprema Corte José María Iglesias desconoce a Lerdo y se proclama presidente interino.
Después siguen una serie de batallas, por la gente del plan de Tuxtepec quienes triunfan. Díaz entra victorioso a Puebla en noviembre.
La victoria del Plan de Tuxtepec, hace que se quede como presidente interino don José María Iglesias y más tarde el 5 de Mayo como candidato único, vence y asume la presidencia el general Porfirio Díaz. Aquí comienza una etapa en la historia de México llamada "Porfiriato".
La política de Díaz estuvo encaminada a la centralización del poder económico, político y militar.
En septiembre de 1880 su gobierno otorga concesiones a las compañías del Ferrocarril Central Mexicano y del Nacional Mexicano, para construir líneas que cruzaran todo el territorio nacional.
A finales de 1880 comienza la lucha electoral, se postulan para la presidencia general Manuel González, el licenciado Ignacio L. Vallarta, el general Trinidad García y el licenciado Manuel María Zamacona. Y resulta triunfador Manuel González.
Ya para terminar el periodo de Díaz se reanudaron relaciones con Francia.
El 1 de diciembre toma posesión de la presidencia Manual González.
Al terminar el periodo presidencial de Manuel González, Porfirio promueve su candidatura, por lo que vuelve al poder.
Cuando ya iba a terminar el segundo periodo de Díaz, un grupo político llamado Circulo Porfirista realizó una propaganda a fin de que éste continuara en el poder, así lograron que el Congreso hiciera una reforma a la Constitución de 1857, para permitir la reelección solo por una vez. Esto destruyó el principio por el que Díaz había luchado en el Plan de Tuxtepec.
Así Díaz fue reelecto y tomó el poder el 1 de diciembre de 1888.
Durante este periodo se llevó a cabo el primer Congreso Nacional de Instrucción Pública, se puso además el Código de Comercio y la Ley de Minería.
Luego en los periodos de 1892, 1894, y 1896 Díaz vuelve a reelegirse. Durante sus gobiernos se construyeron 20,000 km. de vías férreas; la red telegráfica comunicó completamente al país; llegaron a México grandes inversiones extranjeras y la industria nacional creció.
En materia económica, el gobierno de Díaz sufrió algunas crisis y devaluaciones, sin embargo, Limantour, su ministro de finanzas aplicó severas medidas para contar, al terminar el año fiscal de 1895, con un superávit en el presupuesto.
En cuanto a la educación, el gobierno de Porfirio destinó a la educación superior mucho dinero, se creó la Secretaría de Instrucción Pública (luego Secretaría de Educación Pública), bajo la dirección de don Justo Sierra, se reorganizó la Universidad Nacional, y dejando casi sin apoyo la educación popular por lo que una gran parte de la población era analfabeta.
Se realizaron muchas obras, en la Ciudad de México se construyó el canal de desagüe, el Hospital General, el Teatro Nacional, el Palacio de Correos y el de Telégrafos, el Palacio Legislativo, se apoyó la electrificación del país y se construyó la Presa Encasa que en esa época era la más grande en el mundo.
Trabajo infantil: el trabajo de los niños era especialmente apreciado en las minas. Mientras los hijos de la burguesía y clases medias empezaban ya a acceder a la educación, los hijos de los trabajadores, en cambio, no lo hacían.
Jornadas laborales larguísimas: no había en un principio legislación laboral que pusiera límite a las jornadas de trabajo. Por ejemplo, no estaba regulado el descanso semanal ni las vacaciones. Tampoco se cumplían las mínimas condiciones de higiene.
Ausencia de cualquier protección social: no había ni seguro de enfermedad ni de despido (despido libre). Tampoco se contemplaba la posibilidad de jubilarse cobrando pensión alguna.
Salarios insuficientes: al ser tanta la mano de obra (éxodo rural), los salarios tendieron a ser bajos. No obstante, a finales del siglo XIX, los obreros aumentaron ligeramente su poder adquisitivo o de compra, al menos en Inglaterra, EE.UU., Alemania...
Prohibición de asociarse: El Estado no intervenía. De este modo el empresario se aseguraba una situación de fortaleza. No sólo se prohibía la constitución de sindicatos, sino también la huelga como medio de presión.
SURGIMIENTO DE LA CLASE OBRERA Y DE LA NUEVA CLASE MEDIA URBANA
SURGIMIENTO DE LA CLASE OBRERA Y DE LA NUEVA CLASE MEDIA URBANA
*En el año 60 del siglo XIX los obreros empezaban a aparecer en el escenario nacional.
*El afinanciamiento y la consolidaciòn de las clases medias urbanas ocurrieron mediante el siglo XIX.
*El crecimiento de las clases medias entre 1869-1903 las colonias de la ciudad de Mèxico se multiplicaron.
Se ha llamado República Restaurada al periodo comprendido entre 1867, año en que terminó el imperio de Maximiliano, y 1876, cuando daría comienzo una nueva etapa que en la historia se registrará como el Porfiriato. Durante los nueve años (9) transcurridos entre 1867 y 1876, se sucedieron los gobiernos de Benito Juárez, primero (1867-1872), y el de Sebastián Lerdo de Tejada después (1872-1876), con características muy similares. Ambos presidentes eran civiles y, por lo mismo, imprimieron intentos por reconstruir el país o, mejor dicho, por empezar a construir un México moderno y poner en práctica los proyectos que desde la Revolución de Ayutla estaban en el pensamiento de los hombres de la generación de Juárez y en las leyes que elaboraron.
La República Restaurada
LA PAZ PORFIRIANA Y LA CENTRALIZACIÒN DEL PODER

*El porfiriato se ha visto durante mucho tiempo.
*Durante el largo periodo del gobierno Diaz logrò centralizar el poder
*Otra medida importante para quitar poder a los gobiernos estatales fue de separar el poder polìtico del militar.
*Diaz establecio estrategias polìticas que incluian tanto la negociaciòn como la represiòn.
Reorganización del erario público. Crecimiento económico e inversiones extranjeras. Surgimiento de la nueva clase obrera y la nueva clase media urbano.
La economía porfirista en sus inicios tuvo que emprender una serie de medidas restrictivas que eran necesarias para lograr el reacomodo del país. La política económica de Díaz fue la misma que Juárez propuso en las Leyes de Reforma: un país abierto a las inversiones extranjeras y el impulso de la industria dependiente del exterior. Gracias al incremento de la actividad industrial, apareció la clase obrera y la clase media, ambas se convirtieron en agentes de cambio al término del régimen porfirista.
La Paz Porfiriana
La centralizacion del poder
El triunfo de los liberales sobre el Imperio de Maximiliano significaba también una gran derrota para el conservadurismo mexicano; se restauraba la República Federal y se consolidaba el poder de los liberales. Poco tiempo después de reinstalado el gobierno en la capital, Juárez se dispuso a poner en orden los asuntos administrativos y a reorganizar los proyectos del programa liberal que las circunstancias le habían impedido llevar a la práctica.
Clases obreras
La mayor parte de la población indígena y campesina, sobre todo aquella que vivía en zonas alejadas del centro del país, tanto al norte como al sur vivió ajena a la guerra, de independencia y a los múltiples conflictos políticos y económicos.
A lo largo del siglo XIX estallaron diversas rebeliones rurales, algunas de estas fueron similares a las que sucedieron antes de la independencia.
La mayor parte de las veces, sofocados con brutalidad por las autoridades algunas de las cuales consideraban a los indígenas un estorbo para el progreso del país. Esta forma de pensar la compartían los conservadores y los liberales, ya que consideraban que los indígenas obstaculizaban la modernización.
Durante la primera mitad del siglo XIX ignoraron las necesidades y costumbres de los pueblos indígenas, durante la segunda mitad del siglo esta situación cambio pero en perjuicio de las corporaciones indígenas las leyes favorecieron la división de las sierras comunales en pequeñas parcelas para que fueran trabajadas de manera individual, grandes hacendados, algunos de ellos extranjeros, compraron esas tierras formaron grandes latifundios y obligaron a los indígenas desposeídos a trabajar para ellos.
En 1847, estallo en Yucatán una violenta revolución de indígenas mayas, que estaban cansados del despótico trato de los blancos, se levantaron en armas y fueron reprimidos con violencia. A este suceso se le conoce como la “GUERRA DE LAS CASTAS”
Rebeliones rurales
Siglo XIX y la Guerra de Castas
La Independencia no acabó con el maltrato hacia los indígenas mayas y el rencor de años contra los terratenientes yucatecos o blancos", culminó con la insurrección de 1847 conocida como Guerra de Castas. Los indígenas exigían autonomía y que todos los extranjeros abandonaran la península. El levantamiento se originó en pueblos de los linderos de Yucatán con Quintana Roo. Tepich, Tihosuco, Ichmul y Sacalaca, entre otros, fueron arrasados por los indígenas. La avalancha fue tal que para mayo de 1848 los "blancos" se hallaban casi perdidos, pero cuando estaban a punto de ser expulsados de la península aparecieron las lluvias y los mayas regresaron a sembrar sus tierras. Esto dio un respiro a los yucatecos: organizaron el contraataque y, con ayuda del gobierno central, recuperaron algunos de los pueblos tomados.
Los insurrectos se refugiaron en las selvas, desde donde, apoyados por los beliceños, resistieron al ejército mexicano. Al ser confinados en reductos de difícil acceso, su situación se hizo cada vez más precaria; a pesar de ello, seguían resistiendo y denegando las propuestas de paz del gobierno
Rebeliones rurales. Pronunciamientos, leva y bandolerismo.
La política de Porfirio Díaz fue exitosa al convertir a México en uno de los principales productores de azúcar, también logro la industrialización de la economía y además, la extracción de plata logró niveles jamás vistos; sin embargo, todo ese auge económico se concentró en pocas manos y no llegó a las capas bajas de la sociedad, eso generó inestabilidad social pues la mayoría de la población carecía de lo más elemental. Debido a esas carencias brotaron las rebeliones rurales sobre todo en el norte del país, pero no sólo eso, también se recrudece la presencia de bandoleros y malhechores en los caminos del México de aquel entonces fue entonces cuando se tuvo que echar mano de la policía rural y ejercer una fuerte persecución del bandolerismo decimonónico.
Levas y bandolerismo
Un bandolero era un hombre armado que se dedicaba al robo y el pillaje, y más raramente al contrabando y al secuestro. Por lo general, atacaban a los viajeros en los caminos peligrosos de las montañas. No solían actuar en solitario, sino organizados en cuadrillas.

El fenómeno del bandolerismo es universal y muy antiguo; se origina en regiones donde la miseria y la injusticia se han cebado especialmente con algunas personas empobreciéndolas y arrojándolas en brazos del contrabando, el robo o el crimen, generando de esta manera una forma más o menos colectiva de saqueo organizado.

Una carta dirigida a Cicerón (Epist., X, 31, 1), alude a Sierra Morena como una región plagada de bandoleros. Tito Livio cuenta también cómo había numerosos salteadores de caminos que asediaban las caravanas mercantiles en la Bética (XXVIII, 22) y, según narra Dion Casio, un tal Bulla Felix se adueñó del trayecto entre Roma y Brindisi en tiempos del emperador Septimio Severo, hacia el año 200 d. C., y llegó a reclutar una cuadrilla de hasta seiscientos bandoleros, manteniendo en jaque durante dos años a las tropas que los perseguían; de él se cuentan golpes y latrocinios de gran audacia, y numerosos asaltos a viajeros, de una forma tal que recuerda a la historia de bandoleros más modernos.
Hubo famosos bandoleros en Escocia e Inglaterra, los llamados highwaymen, como Dick Turpin o John Nevison, entre otros outlaw o forajidos; en Francia también los hubo, como los brigants u hors-la-loi Louis Dominique Bourguignon, “Cartouche”, famoso en el siglo XVIII, o Claude Duval, y asimismo en la Italia del sur (Nardo Antonio, Marco Sciarra, Rodio Pronio, Fra Diavolo), siempre en épocas de guerras, revoluciones o crisis. El mundo musulmán también padeció esta plaga, con personajes como Ibn Hamdun, Alí al Tanuji o Imran b. Sahin. Al mismo tiempo que todos estos forajidos realizaban sus fechorías, se creaba alrededor de ellos una cierta aura de leyenda que se aumentaba mediante algunos géneros literarios como la biografía criminal, la novela picaresca, las jácaras o los llamados romances de guapos de la literatura de cordel, comunes en los siglos XVII, XVIII y XIX, llegando a ser particularmente famosos algunos, como los romances consagrados al bandolero Francisco Esteban, “el Guapo”. Los ilustrados, empero, rechazaban estas manifestaciones de la literatura popular por ofrecer unos modelos de delincuencia y mala vida que gente de poca instrucción podía seguir.

Aparte de los mencionados precedentes de época romana, en España tratadistas musulmanes como Ibn Abdun daban consejos para reprimir el bandolerismo que se desarrollaba en los alrededores de Sevilla. Las Siete Partidas contienen leyes para proteger a los mercaderes que son frecuentes víctimas de estos delincuentes, llamados por entonces bandidos, por haber sido pregonados en algún bando de busca o captura, forajidos, por haber sido expulsados o huidos de alguna ciudad, relegados, acotados o encartados.

Salteador viene de saltus, “bosque” en latín, porque era el lugar preferido para sus fechorías. Enrique II quiso fortalecer estas leyes con disposiciones contra los encubridores en 1369, ley ratificada en 1471, por lo general venteros, posaderos, chalanes, cuatreros, prostitutas, contrabandistas, ermitaños o incluso merinos y corchetes asociados a los bandidos, por no citar a los mismísimos nobles, con frecuencia apurados por deudas: Juan I y Juan II se enfrentaron contra estos poderosos que encubrían malhechores. También había salteadoras femeninas o serranas. El fenómeno era tan grave en La Mancha que suscitó una reacción social, al fin, cuando una banda denominada los Golfines aterrorizaba la meseta sur en la baja Edad Media, lo que dio lugar al nacimiento de la primera guardia civil moderna, la llamada Santa Hermandad vieja de Toledo y Ciudad Real, que tenía su centro de ejecuciones en la localidad de Peralvillo.
Las principales fuentes de capital extranjero invertido en México durante el Porfiriato venían de Estados Unidos y Gran Bretaña. Estados Unidos compartía con México el interés por desarrollar sistemas de comunicación que facilitaran el comercio e hicieran más estrechos los vínculos económicos entre ambos países; por tal motivo, gran parte del capital invertido en México estuvo dirigido hacia la construcción de una amplia red ferroviaria que uniera a las principales ciudades del país y –mediante conexiones– se extendiera más allá de la frontera norte hasta alcanzar importantes ciudades norteamericanas.

Con las grandes propiedades, la agricultura se orientó a la exportación y creció espectacularmente, sobre todo en la producción de henequén, café, cacao, hule y chicle.
No obstante, la importancia de los capitales norteamericanos para el proyecto modernizador del gobierno mexicano Estados Unidos siempre fue en primer inversionista y socio comercial de México, Díaz nunca dejo de mostrarse receloso de su participación en las áreas estratégicas de la economía nacional. La política expansionista sostenida años atrás por Estados Unidos y de la cual México había sido víctima seguía presente en la memoria colectiva de la nación, y su nueva variante, la invasión pacífica que suponía un expansionismo de orden económico, no podía ser halagüeña.

Por ello desde los albores de su régimen, Díaz fomento la participación de capitales europeos para contrarrestar la influencia que pudieran tener los norteamericanos en los asuntos internos de México. Un factor que favoreció en gran medida las inversiones británicas fue la participación que los miembros del gobierno mexicano tuvieron en las empresas extranjeras –mineras, petroleras, ferrocarrileras, y de servicios principalmente. La relación de altos funcionarios porfiristas con inversionistas ingleses particularmente con Weetman Dikinson Pearson, presidente de S. Pearson and Son fue muy estrecha, y en la mayor parte de los casos las concesiones supuestamente sometidas a concurso se otorgaba favoreciendo los intereses británicos.
El siglo XIX conocería los procesos de desamortización, que perseguían incrementar la producción agraria del país, y que en Bujalance afectó a la zona de Monte Real. La segunda mitad del siglo XIX conocería el desarrollo de las comunicaciones, con el trazado de nuevas carreteras (para carruajes) y, sobre todo, del ferrocarril. Así, hemos localizado planos de detalle para el proyecto de construcción de la línea de ferrocarril a su paso por Villa del Río fechados en 1862. El transporte de mercancías por mar y por vía fluvial también experimentó un auge en esa época. No sabemos hasta qué punto la mejora en las comunicaciones, junto con la pujanza del olivar, contribuyó al declive de la actividad ganadera en Bujalance, ni tampoco cómo fueron los detalles de este proceso. Sin embargo, el resultado fue que, a finales del siglo XIX se había completado la transformación del chaparral en olivar, había desaparecido la Dehesa de Yeguas, también a favor del olivo, y la mayor parte del Monte Real, antes zona de matorral y bosque bajo, aparece ahora cubierta por el olivar. También, la extensa zona de la Loma de las Vacas, y del Uribe estaba ya transformada en olivar. Aún así persistía casi un 50% del término dedicado a cultivos herbáceos, después de la reciente anexión de Morente (en 1877), con casi la totalidad de su término dedicado a éstos cultivos.
Al establecerse la cultura española, se introdujeron una serie de cambios muy importantes en América pues trajeron nuevos alimentos y animales nunca vistos por los nativos. Este hecho modificó toda la escena, pues si antes había tomates y chiles en chinampas, poco a poco empezó a verse grandes extensiones de plantas de trigo y cítricos como la naranja. El paisaje también se modificó con las nuevas actividades económicas que aparecieron debido al domino español, como la ganadería y la minería. El oro y la plata se encontraban en la superficie de la tierra, pero como los españoles pronto acabaron con ello, después tuvieron que empezar a cavar para encontrar esos minerales, fue así como se fundaron grandes ciudades modificando a un más el paisaje.
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